Tres formas de aceptar tu cuerpo

Tres Formas De Cómo Aceptar Tu Cuerpo

La aceptación es para mí, la capacidad de recibir con gratitud y hacernos cargo de lo recibido. Nuestro cuerpo es un regalo, un templo sagrado que habitamos y nos permite experimentar la vida. Si estás en conflicto con alguna parte de él, en esta entrada te comparto, tres formas de cómo aceptar tu cuerpo.

Antes de continuar, dejemos en claro que no es la aceptación. La aceptación no es luchar contigo misma, rumiar un pensamiento o sentimiento dañino una y otra vez, revisar y exigir ideales poco realistas, quejarte de lo que tienes y no tienes, evitar hacerte responsable, negar o rechazarte.

La aceptación, si es asumir responsabilidad, para realizar cambios, integrar cada parte de ti y verte de forma holística, aprender de cada aspecto de tu ser, adaptarte y reconocer, que puedes elegir tomar conciencia.

¿Qué requiere aceptar nuestro cuerpo?

Aceptar nuestro cuerpo, requiere una nueva conciencia y estar en disposición a observar, abrir la mente y comprender. Si solo negamos que estamos en conflicto con nuestro cuerpo, no dejaremos espacio a la transformación de vivir en armonía, en salud emocional y dejando atrás el drama.

Después de una rapida revision de lo que sí y no es la aceptación, te comparto las tres formas de cómo aceptar tu cuerpo:

#1 CONOCE TU CUERPO

El cuerpo humano, es nuestro primer regalo y de alguna forma es la máquina más sofisticada que existe en el planeta tierra. Nuestro cuerpo está diseñado para funcionar sin demasiada intervención nuestra. En realidad, no tenemos que hacer que el corazón lata, ni que el hígado realice sus procesos químicos y no tenemos que intentar respirar. Todo lo que necesitamos para vivir sucede de forma automática.

Por esta razón, suele suceder que todo lo maravilloso que nos ofrece el cuerpo se vuelve trivial y sin importancia y solo cuando sentimos alguna molestia, enfermedad o dolor volvemos a prestarle atención.

Conocer nuestro cuerpo pasa por interesarnos en su anatomía, fisiología, habilidades, limitaciones y otros componentes. Sin embargo, en ocasiones puede bastar hacernos consciente de su existencia. El siguiente ejercicio te puede ayudar con ello y te tomará solo unos minutos al dia.

Ejercicio de conexión: Escanea tu cuerpo

Es una práctica que se realiza para tomar conciencia de cada parte de nuestro cuerpo.

  • Ubica los pies al ancho de las caderas
  • Flexiona las rodillas
  • Lleva la pelvis hacia el centro y un poco hacia arriba
  • Alarga tu columna vertebral
  • Eleva el mentón

Mantén una respiración suave y profunda. Inhala y lleva el aire a cada parte de tu cuerpo, desde los pies hasta la punta de la cabeza, repítelo unas diez veces y luego, registra las sensaciones que aparecen.

#2 EQUILIBRA TUS IDEAS Y SENTIMIENTOS

Aceptar cada parte de tu cuerpo, es aprender a relacionarte con él, priorizar su bienestar, sin generar conflictos en el cómo se ve. Brindándole los cuidados necesarios, preservar su armonía y disfrutarlo en paz.

Suceden muchas cosas, cuando te permites comprender, cómo se siente tu cuerpo, conectar con él y reconocer cómo se encuentra. Por ejemplo, si llevas mucho tiempo sintiéndote inconforme con tu aspecto físico, qué tal si te dices “Bueno, esto es lo que hay” y luego te preguntas ¿Qué puedo hacer para mejorarlo? seguramente encontrarás varias opciones, como cambiar hábitos alimenticios, hacer actividad, descansar, un día de spa, cambiar de look, etc. Elige una a la vez y comprométete.

Encontrar un punto medio, entre lo que pensamos, sentimos y hacemos con nuestro cuerpo, evita gastos de energía y tiempo en quejarnos por lo que no podemos cambiar y nos beneficia en enfocarnos a cuidarlo. Recuerda que aceptar no significa quedarse en el malestar para siempre, siempre se puede ser y hacer algo para mejorar. Centrarte en lo que depende de ti.

#3 SÉ FLEXIBLE

Al ser flexibles, somos capaces de adaptarnos a la realidad, nos permite vernos de forma completa e identificar lo que sí y no queremos cambiar, de acuerdo a nuestros propios criterios.

Realizar una lista de todas nuestras características corporales, sin la etiqueta de defecto o virtud para luego, encontrar el beneficio que nos aporta, el uso que le damos y cómo lo cuidamos, es un ejercicio ideal para revisar qué tan flexibles somos al integrar cada parte de nuestro cuerpo.

Ejercicio:

Sentada toma consciencia de tus pies o manos, mirarlos detenidamente, la forma de sus uñas, el largo de los dedos, cada línea y figura que forman, su color, lo vellos que salen en algunos dedo. Luego, enumera sus beneficios y lo que te permiten hacer diariamente. Por último, pregúntate ¿Qué puedo hacer para cuidarlos y mantenerlos sanos?

Antes de terminar con las tres formas de como aceptar tu cuerpo, recuerda que la aceptación, es una capacidad que se desarrolla como cualquier otra y no la confundas con la tolerancia, que es un intento vano de aguantar algo que no queremos.

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